Al plantearme qué regalo le puede hacer más ilusión a una persona, sigo llevándome gratas sorpresas. El sábado quedé para tomar un café con un buen amigo, la semana anterior había sido su cumpleaños. Me comentó que tenía que comprar pilas de manera no menos que urgente. Le habían regalado un nanocopter extreme.
Nos acercamos a su casa y después de leer las instrucciones de manera más que aleatoria nos pusimos a intentar hacer volar el helicóptero. Dadas nuestras ganas por conseguir un vuelo controlado, se nos hacía eterno el tiempo de espera. Hay que esperar unos veinte minutos para cargar la batería tras unos emocinantes cinco minutos de vuelo. ¡Qué poco dura lo bueno!
Por curioso que parezca, los treinta no lo cumplimos. Su preocupación en ese momento, referente a temas de hipoteca, …..etc, era el disponer de más metros cuadrados para que el recién llegado se moviera con plena libertad controlada.
Le daré cierto margen y que se prepare. Esto no ha hecho más que empezar.
Tenéis la oportunidad de entablar auténticos combates aéreos. Y el angar lo encontrareis en Regaprichos



